Si hay algo que creo tener muy fuerte es el honor y a veces se me convierte en defecto por ser orgulloso. Para mí esto no está, no es unacuenta perdida y aunque suene incrédulo yo quiero terminar entre los primeros SIEMPRE.
Me imagino que a muchos les pasa y no digo nada nuevo. Lo que me parece que hay que modificar es la actitud de resignación que llevan algunos jugadores entre otros. Lo de Independiente no hace falta insistir en lo desastroso porque ya lo sabemos todos, sino que necesitamos un cambio, de cualquier modo, pero que así sea.
Los jugadores están fundidos, arrancamos relativamente bien, pero el gol nos destruyó y no es que llegó por suerte, sino porque los dejamos tocar en el mediocampo como si estuvieran en defensa y ganando. Ésa fue la falla del gol, aunque es verdad que los pases rápidos y buen manejo del balón de algunos facilitó las acciones.
Con Borghi, uno de los pocos fijos era Nuñez, actualmente con santero, sale siempre y juega permanentemente desganado. Agarra la pelota de cualquier lado y le pega. Si bien no me parece mal, no me gusta que no participe del juego colectivo y todo el tiempo busque únicamente el arco.
Lo que rescato de este partido, fue la ambición de Pepé en adelantarse unos metros y sacar defensores para pensar en el arco rival, porque antes ni siquiera eso. Sin dudas, que se dio cuenta, que las cosas así no iban. Creo que en este partido quedó demostrado que en este caso la culpa es en gran porcentaje de los once que desprestigian la camiseta roja.
Seguir insistiendo en jugadores de diez minutos como Montenegro y Ríos y darle nuestro poder ofensivo a ellos, me parece totalmente ridículo. Cuesta muchísimo hacer entrar en sintonía a los dos al mismo tiempo.
Jugar con un defensor que duda después de su larga suspensión y genera goles en contra, ubicar de lateral a un hombre que sólo ataca, mantener a Pusineri los noventa minutos cuando no puede jugar treinta, también me parece ridículo.
Suena bastante quejoso y habría que buscar variantes y ahí está la cosa que falló. Ledesma está mejor abajo, Caracoche entrega todo tipo de rebotes, Pato Rodríguez no toca una pelota, Fredes no corre, Víttor es demasiado pibe.
Entonces, el tema es a quién apuntar y ahí erramos. No hay plantel, son jugadores del montón o lesionados todo el tiempo. Es hora de recambio y no debemos esperar hasta el próximo Clausura, este es el momento. Ni todos pibes, ni todos grandes, ni diez delanteros, ni ocho defensores.
Moderación, un equipo parejo, que ataque, que no espera a que le hagan un gol ni se tire atrás cuando lo convierte. Más de diez fechas tuvimos que esperar para que Gandín, Higuaín corrieran una pelota, porque fue nuestro mayor logro. No me hablen de fútbol colectivo, ni de grandes individualidades, no logramos nada, ni jugar un partido bien, más allá de altibajos.
Para mí estamos a tiempo de cambiar y de empezar de nuevo. Yo, ya le juego unas fichas al equipo el Domingo. Es el partido para tomar carera y cerrar un campeonato “dignamente”. Estoy seguro que los pibes se van a jugar la vida sabiendo que es un partido que le va a llegar a muchísima gente y que siempre y tristemente ponen más que en otros partidos.
Puede ser que lo psicológico pese, River también viene golpeado, con entrenador nuevo. No quiero dejar pasar otro tren, algunos jugadores se paran en el andén y desde allí esperan, cobrando la platita que roban a los socios y a la expectativa de ver qué pasa. Comparada, a los tibios vomítalos.