gritá conmigo

Tras el paso en falso que significó la derrota ante Atlético Tucumán por Copa Sudamericana, Ariel Holan metió mano en el equipo y, a la vista de lo sucedido, dio resultado: Independiente derrotó sin atenuantes por 3-1 a Huracán y calmó un poco las aguas que venían turbulentas por la caída copera, la salida de Emiliano Rigoni y la posible partida de Nicolás Tagliafico.

Necesitaba el “Rojo” ganar tras el mazazo que significó el 1-0 en Tucumán. No tanto por el resultado, que no fue amplio y es totalmente alcanzable para la vuelta, pero sí por la imagen que dio el equipo de Holan ante el “Decano”: muy endeble en defensa, con poca generación de fútbol y casi sin generar situaciones de riesgo. Todo eso, a pocas horas de la salida de la máxima figura a Rusia, fue un combo explosivo…

Para colmo de males, cuando Independiente dominaba, Huracán en la primera (y a la postre única) llegada que tuvo, facturó: Wanchope Abila se coló entre los centrales, anticipó a un nuevamente dubitativo Martín Campaña y puso 1-0 a los de Gustavo Alfaro, sembrando otra vez dudas en los propios jugadores, pero sobre todo en el público.

Sin embargo, para fortuna del “Rojo”, el empate llegó rápido: buen centro de Juan Sánchez Miño, peinada de Leandro Fernández y Martín Benítez se llenó el botín de furia para poner el 1-1. El gol no calmó la sed de Independiente, que siguió buscando desnivelar el partido ante un Huracán timorato, amarrete, que cuenta con jugadores interesantes para intentar atacar, pero no lo hace.

La defensa se reacomodó con el ingreso de Miño y la vuelta de Tagliafico a la zaga. Si bien el capitán prefiere jugar como lateral izquierdo, sus mejores versiones (y la de la última línea) se vieron con él como central. Y la gran sorpresa de la noche fue Nicolás Domingo. El ex River la rompió: recuperó, distribuyó con criterio, presionó alto (y bien), fue sostén del equipo, cuando hizo falta fue un central más… figura.

El complemento fue en juego una continuidad de lo que se vio en el primer tiempo y fue cuestión de minutos para que cayera el segundo. Maximiliano Meza, que estaba teniendo una noche con altibajos, le puso un pase magistral a Fernández, quien definió bárbaro ante la salida de Marcos Díaz y desató el bailecito que volvió loco hasta a Holan, que corrió como un loco para sumarse al festejo de los jugadores.

Benítez, en una nueva noche estelar de él, liquidó el pleito y llevó tranquilidad a todos. Independiente fue dominador desde el minuto 0 hasta el pitido final. Tuvo fútbol, creó chances, concretó, monopolizó el balón y devolvió un poco de la calma que se había disipado tras la caída en Tucumán. A seguir por este camino…

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