jugando al football manager

Cada vez que comienza un nuevo mercado de pases en Independiente se suceden situaciones irrisorias, como la que pasó con Alejandro Chumacero, que invitan a pensar de qué manera el club, desde hace años, no sólo con esta CD, maneja la política de refuerzos. En realidad, ¿existe política de refuerzos? En Independiente todo parece estar signado por la improvisación, parece ser parte del famoso juego de fútbol de PC.

Lo primero que vale reconocer, a favor de los dirigentes, es que la contratación de un futbolista no es algo sencillo. Como todo negocio que involucra dinero (bastante), hay muchísimos intereses creados que hacen que incorporar un jugador a una institución lleve tiempo y sea complicado, en contrapartida de lo que muchos hinchas suelen pensar de que uno oferta, el club acepta, el jugador dice sí y al otro día está en Independiente. No, así no funciona.

Ahora bien, los dirigentes sí podrían tomar varios recaudos para no pasar papelones en cada mercado de pases, algo que viene sucediendo desde tiempos inmemoriales en Independiente como los “Pisculichi está cerrado”, “Medel es nuevo refuerzo”, “Suazo viaja mañana”, hasta los “Dorlan Pabón nos dijo sí por WhatsApp”, “Pablo Pérez está a un paso”, “Chumacero mañana se hace la revisión médica”. Y por recaudos me refiero más bien a decisiones, políticas que achiquen el margen de error.

¿Por qué se improvisa en cada ventana de incorporaciones y se busca a los que se destacaron últimamente o a los que acercan empresarios amigos? ¿Por qué no existe una secretaría técnica que observe jugadores en el ascenso, en Sudamérica, en alguna liga emergente? ¿Por qué en Independiente, como en otros clubes de importancia, no hay carpetas de distintos futbolistas que podrían servir a futuro que se le ofrezcan al DT de turno cuando precise un refuerzo en “X” puesto? Y así podríamos seguir con los por qué por horas…

Un manager que coordine todo esto podría ser una solución, pero siempre que se menciona esa figura, los presentes dirigentes y quienes están de acuerdo con ellos, lo descartan por la negativa: “Ya tuvimos a Menotti y mirá cómo nos fue y cuánto nos salió”, esgrimen. Y tienen razón. Pero ¿por qué no marcar también el trabajo de Christian Bassedas en Vélez, o el de Enzo Francescoli en River? ¿O acaso por una mala experiencia ya Independiente no puede tener manager nuevamente? Y ojo, podría ser una solución como no, pero lo cierto es que al menos hasta ahora, con el manejo actual, los logros deportivos brillan por su ausencia.

También estaría bueno que los dirigentes dejen de jugar a ser “Figuretti”. A algunos les encanta aparecer en la tele, en las radios, que los llamen, que los consulten, que los adulen, y cuentan hasta el último detalle cuando, es sabido, lo mejor es el silencio. Racing, por caso, cerró en absoluto ostracismo a Lucas Orban y Egidio Arévalo Ríos, mientras en Independiente desde hace semanas se habla de Paolo Goltz, de Alexander Barboza, de Ignacio Scocco y hasta de “Caicedos equivocados”, pero todos ellos están en otros clubes y no en el “Rojo”.

¿Hace falta que cuenten con quiénes están negociando? ¿Es necesario que den por cerradas negociaciones que lejos están de ser cerradas? ¿Con qué sentido se contradicen continuamente unos con otros? ¿En serio creen que es una buena estrategia? ¿Por qué hay dirigentes que comparten grupos de WhatsApp con hinchas y twitteros informativos en donde filtran información que luego termina perjudicando negociaciones? El único que se jode es Independiente, que termina siendo el hazmerreír del resto, el club en el que hasta un jugador de The Strongest prefiere no jugar. Y es un mensaje negativo para los otros que vas a buscar…

Otros actores, aunque secundarios, en esta historia (e histeria) de los mercados de pases son los hinchas y los periodistas, quienes se retroalimentan. Muchos de estos últimos viven enamorados, desesperados por la primicia y cuentan (a veces hasta inventan) cualquier pormenor de cada negociación y generan la locura de la gente sólo por un RT, por una felicitación de aquellos que están ávidos por novedades, que reclaman minuto a minuto nombres, pero que después cuando no se dan, se enojan con ellos. O hasta a veces aún algo más insólito: ¡les agradecen! por la llegada de un jugador o los felicitan por acertar uno de 20 nombres. Eso sí, cuando esas negociaciones quedan truncas, “la culpa es de los dirigentes, eh. Los que negocian son ellos”. Pero a veces ni siquiera había negociación…

Es hora de que Independiente profesionalice de una vez por todas el área fútbol. Que haya alguien que se encargue día y noche de lo futbolístico, el alma y el corazón del club, que tenga un equipo atrás que lo respalde, que lo asista. Basta ya de improvisación, de hacer sobre la marcha. La grandeza de Independiente así lo demanda.  

Escribí tu comentario