recalculando

Ni el propio Ariel Holan, aquel 30 de diciembre de 2016 en el que fue presentado como entrenador de su amado Independiente, habrá apoyado la cabeza en su almohada por la noche y soñado con el arranque que tuvo su equipo. Sin embargo, la dura derrota ante Boca movió los cimientos de un ciclo que comenzó con pocas expectativas, pero que después de mucho tiempo volvió a entusiasmar a los hinchas, que hasta se habían ilusionado con pelear el campeonato.

Tras la abrupta salida de Gabriel Milito, y luego de un “casting” de entrenadores que incluyó nombres como Sebastián Méndez, Paolo Montero y hasta menciones de propios dirigentes a Pedro Damián Monzón y Lucas Pusineri, fue elegido Holan, un DT que había generado un gran impacto con su irrupción en el fútbol grande con Defensa y Justicia, pero que venía de un último semestre de magros resultados y sin “espalda” por su nulo pasado tanto en el club como por el fútbol en general.

Sin embargo, pese a la reticencia de muchos medios y varios hinchas, que hasta llegaron a burlarse del entrenador por utilizar drones en las prácticas, por pedir un carrito como lo tenía Marcelo Bielsa en Marsella, por la cantidad de integrantes en su equipo de trabajo y vaya a saber cuántas ridiculeces más, a fuerza de trabajo y, sobre todo, resultados, cambió críticas por reconocimiento y levantó una vara que venía muy baja.

Es que, a decir verdad, en la previa no se esperaba demasiado de este equipo en este semestre: antes del receso, con Milito, había encontrado buen juego en cuentagotas, estaba 9° con 22 puntos, a 9 del líder Boca, había perdido muy feo el clásico y contaba con un plantel repleto de jugadores de experiencia que, en mayor y menor medida, ya tenían un desgaste importante con el hincha merced a malas actuaciones y, sobre todo, “faltazos” a partidos importantes.

Y allí llegó Holan, con su pequeña espalda, y se animó a hacer lo que Milito (lastimosamente) no: limpieza. Por distintos motivos, el ex Defensa prescindió de Hernán Pellerano, Jorge Ortiz, Diego Vera, Germán Denis, Víctor Cuesta, entre otros, aún en contra de lo que la lógica parecía indicar, ya que lo estaba haciendo en un mercado en el que únicamente podía sumar dos refuerzos. Pero eso no le importó a Holan: si no se podía traer de afuera, vamos a buscar adentro.

Y ahí aparecieron los de abajo, Fabricio Bustos, Ezequiel Barco, Alan Franco, los que estaban a un costado o muy bajos, como Martín Benítez, Diego Rodríguez y Emiliano Rigoni, quienes sumados a los finalmente tres refuerzos, Emmanuel Gigliotti, Walter Erviti y Nery Domínguez, terminaron conformando un equipo que se asemeja al ideal del entrenador: comprometido, dinámico, intenso, ofensivo.

El arranque, con poco gol y mucho empate, sembró dudas y parecía confirmar las malas presunciones que despertaban este corto y joven plantel, pero desde el 5-0 a Patronato en Paraná las cosas comenzaron a encajar y la expectativa comenzó a subir, tal es así que Holan se convirtió en el DT con el mejor arranque de la historia del club, con 14 partidos sin perder. Y con ratos de alto vuelo futbolístico. Tremendo.

Lo que hace 3 meses sonaba imposible, que Independiente llegara con ciertas chances de ser campeón al final del torneo, estuvo cerca: de ganar el fin de semana pasado en la Bombonera, el “Rojo” se ponía a 5 puntos de Boca debiendo un partido, a unas potenciales 2 unidades, con 9 aún por jugar. Pero lo que sucedió, sobre todo por la manera, fue diametralmente opuesto a lo se esperaba: goleada 3-0 y chau pequeña ilusión de pelear. Baño de realidad.

Lo cierto es que los objetivos planteados por DT y Comisión Directiva para este semestre eran 3 y, o ya se cumplieron, o están cerca de ello: pasar de fase en la Copa Argentina (lo hizo), superar a Alianza Lima en la Sudamericana (lo consiguió) y entrar en la Copa Libertadores (tiene chances intactas). La derrota en la Bombonera borró esa irrisoria chance de ser campeón y dejó al descubierto debilidades del plantel actual: falta de recambio, de jerarquía y de experiencia.

Quedan cuatro finales (Olimpo en Avellaneda, Unión en Santa Fe, Lanús adentro y Defensa y Justicia en Varela) en este duro y “extraño” semestre para coronarlo de la mejor manera, clasificando a la tan ansiada Copa Libertadores 2018. Gran mérito del DT y cuerpo técnico estar tan cerca de lograr todos los objetivos en un contexto que pintaba adverso. Ojalá el Diablo lo acompañe…

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