La columna de Molina
Después de varias idas y vueltas, una pretemporada exigente y las ganas e ilusión por encima de la realidad renovadas, llegó el comienzo de un nuevo torneo. Para evitar que estas columnas sean siempre iguales, en este torneo escribiré cada quince días.
Hoy es el turno de analizar las primeras dos presentaciones de un equipo nuevo. En la primera fecha, la derrota por uno a cero contra Newell´s dejó un sabor amargo y preocupante. La idea de un torneo similar al último Clausura me asustaba. Ya más tranquilo, es bueno minimizar la derrota tal como hizo, Gallego.
¿Por qué? Porque fue el primer partido de muchos jugadores, de un equipo nuevo, con dos jugadores con poco entrenamiento (Silvera, Piatti), y dentro de todo, no se jugó tan mal. Podría haber sido peor la cosa, pero no lo fue. Una defensa complicada por los permanentes movimientos de Nuñez y Achucarro que jugaron bastante bien aunque no marcaron. Un mediocampo con un doble cinco firme y tres enganches-volantes-mediapuntas o no se sabe qué más adelante y un delantero malo.
Busse, Patito y Nuñez no eran líderes, los dos primeros iban a espaldas de los centrales esperando el pase y el Gordo se ubicó más atrás con pases intrascendentes. De todas maneras, los nervios eran evidentes; la sensación de algunos jugadores en intentar demostrar todo lo que saben les consumió la cabeza como el caso de los mencionados Busse y Patito.
Galeano tuvo un buen partido, bastante firme, aunque en el final perdió dos veces la marca en un tiro de esquina y evitó un comienzo festivo tanto para él como para todos los demás jugadores e hinchas.
En el segundo partido, era una condición clave ganar y mostrar que hay algo más que once jugadores en la cancha. La defensa estuvo peor que en el partido anterior: insegura, permeable, se complicó sola y fácil.
En el medio, Acevedo muestra mejores condiciones que Godoy, que increíblemente jugó los noventa minutos tocando poquísimas pelotas. Piatti duró treinta y cinco minutos en cancha sin mostrar interés por atacar, mientras que Rodríguez tuvo un primer tiempo con algunos destellos y un segundo tiempo extraordinario.
Yo me pregunto y planteo, ¿qué hubiera pasado si no echaban a Montiglio y cobraban penal? Bueno, probablemente 0-2 y un equipo enfrente agrandadísimo. Lo único que preocupa de Independiente es que haya necesitado algo así (o más, como un penal) para reaccionar.
En líneas generales, la tarea del equipo no es mala. Hay muchísimo para mejorar, pero los tres puntos que tenemos son justos, aunque quizá podrían ser cuatro, aunque no más. Se ganó en provincia donde los locales juegan a la guerra. En nuestras últimas presentaciones en Tucumán, Mendoza, Jujuy y San Juan habíamos perdido contra equipos malos. Desde 2008 que no ganábamos de visitante y desde hace más de cuatrocientos días que no ganamos dos partidos seguidos. Contra Godoy Cruz está la inmejorable chance.
Párrafo aparte merecen Pato Rodríguez y Silvera. Uno fue la gran figura con dos goles bien diferentes y en situaciones límites además de una actuación que ahora sí pide y merece la diez. Mientras que Néstor Andrés tiene una intervención por partido, dependerá si es definitiva o no. Ayer sí, con un pase gol excelente y una definición que no entró porque faltó un poco de fuerza, pero valoremos lo que está haciendo este muchacho prácticamente sin pretemporada.
Última cosa: fue bueno lo de Busse cuando entró, en su primera intervención puso una linda asistencia. Además, a Nuñez renovémosle la confianza, es un buen jugador, pero olvidemos sus penosas actuaciones hace poco tiempo. Para cerrar, basta de Gandín, ni de nueve, ni mediapunta, ni de tiro libre ni penal.
Categorías: Apertura 09, Opinión |
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