La columna de Molina
Parece que a los actuales jugadores de Independiente les gusta jugar con el rigor, con la soga al cuello. Habla muy bien de un equipo que se agranda en las difíciles, ojo, tampoco vamos a decir que es un equipazo y esas cosas que se suelen decir tras una victoria, yo creo que hacía mucho que no se superaba por tanto a un equipo y encima Boca. Hablo del segundo tiempo, únicamente.
Muchas veces he dicho que estaba cansado de Montenegro, es que la verdad que hacía mucho que no jugaba aunque sea 45 minutos cómo los que jugó. Y no siento que me equivoqué al criticar al Rolfi casi permanentemente, al contrario, con el partido demostró que puede jugar y que no necesita de un equipazo, que puede ser líder y que tiene muchísimo en sí para dar, lamentablemente o no, lo hace una vez por torneo, pero ojalá después de esto se convierta en el jugador que todos queremos ver, líder del equipo, marcando goles, corriendo y hasta con ganas.
En el primer tiempo, Boca tuvo las jugadas más claras. Independiente por derecha estaba dando muchas ventajas y Mouche exigía a todos, hasta dejando en papel de ridículo a Tuzzio en una ocasión. Por suerte, sigue siendo un chiquilín y se fue rápido.
Allí, Independiente avanzó en la cancha y tuvo la pelota, aunque sin concretar o terminar algo en gol. Mancuello era el único que agarraba la pelota, la contra de eso que se iba a jugar de diez y se centralizaba mucho el juego. Arriba Moreno era una sombra como siempre y cada vez que tenía la pelota resolvía mal.
Casi por arte de magia, para los segundos cuarenta y cinco la historia cambió. Entre tanto escándalo y nervios, llegó una jugada que cambió la historia. Montenegro tiró un caño pornográfico y después sacó un derechazo que dejó inmóvil a Abbondanzieri. Sin dudas que fue una inyección anímica para el equipo pero por sobre todo para él.
Después de eso, se mostró siempre como mejor opción para recibir la pelota yendo de una banda a otra, jugando con Pusineri, Mancuello y hasta con ¡Ledesma!
Primero salió Sosa de partido regular, como es su costumbre, e ingresó Mazzola quien estaba enchufadísimo, corrió, metió y hasta casi la mete, pero sus oportunidades fallaron. No parecía muy lógico lo de Pepé, jugar de contra con dos nueve. Por suerte, no se jugó de contra porque Boca jamás nos llegó. Después pareció cerrar un poco más lo de los cambios. Fredes para tenerla, Gavilán para marcar en el medio y afuera Moreno y Ledesma, dos de los peores que inexplicablemente fueron titulares tras las pésimas actuaciones en La Plata.
Con el paso del tiempo, le cometieron un penal a Mancuello que para mí fue clarísimo y todos los eslabones cerraron perfecto. Se ganó por una genialidad del Rolfi y porque después del gol se encontró al equipo que todos quieren tener. ¿Por qué se dio ayer? Porque el hombre que es nuestra bandera a pesar que algunos digan lo contrario hizo jugar a todos.
No sé si estamos mejor que antes, sé que todos estamos convencidos que con un jugador que puede hacer esto, no vamos a caer en la mediocridad de tratarlo de crack por meter un penal. Con Montenegro así, que se agarren todos, creo que la parte más difícil se la lleva el cuerpo técnico, que a lo largo de la semana debe motivar al equipo y hacerle entender que esto es Independiente y que así como tanto nos alegramos ganando clásicos, mucho más felices nos hace a todos ganar siempre y no andar por la cornisa.
Yo decía que necesitábamos de un milagro, ¿le habrá dado Dios un poder a la derecha de Montenegro para ese sablazo? Si sirvió pidamos otro milagro para el viernes…
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