La columna de Molina
Es un momento duro para Independiente tras cosechar su segunda derrota y una nueva flojísima actuación. Lo que yo veo es que acá no se tiene consciencia de nada y que se manda la culpa al más fácil de criticar: el DT. En este caso es Borghi, para mí un valor y un gran entrenador del calibre del rojo, pero con muy malos resultados.
Para mí el Bichi es el entrenador que necesitábamos: ofensivo, siempre pensando en el arco rival y un tipo simple. No está demostrando todas sus cualidades en Independiente, pero creo que de todas maneras se lo critica por demás.
Ahora nadie dice nada a Montenegro que contra Lanús no tocó una pelota, a los refuerzos que no rindieron, a los que no terminaron de madurar o lo que sea. El tema es que eso es lo que ocurre. Caracoche podría ser Matheu, Ledesma podría ser Gioda, y así varios casos más de jugadores que no están en grandes momentos y que el DT paga los platos rotos, pero bien podrían estarlo.
Se le criticó al actual entrenador improvisar con el volante por derecha (Matheu y Herrón). Realmente le salió mal, pero nadie pensó que en el plantel había otros dos volantes por derecha (Grisales y Ríos) que no estaban en forma. Se trató a Fredes como salvador y es un desastre, lo mismo ocurrió con Gandín por los goles sobre la hora, pero la cosa no es así.
Los que piden pibes, se van dando cuenta que salvo excepciones no es momento. Pueden ser grandes proyectos, pero Ismael Sosa, Patito Rodríguez, Hernán Fredes y Juan Caracoche no han rendido porque se los apuró. No puede ser que pidan a Vissio/Churín/Cáceres por más futuro que tengan, para una responsabilidad semejante.
Actualmente, Gioda es el único que siempre cumple. No hay rumbo, no hay identidad. ¿De dónde la vamos a sacar? No es lógico pedir pibes si no pueden, comprar si lo hacen antes de lo debido o a los jugadores equivocados. Entonces, miremos un poquito más y démonos cuenta qué es lo que necesitamos.
Se le critica a Borghi el cambio de sistemas. Yo me preocuparía si no los cambia con los partidos desastrosos que jugamos. Llegaron Higuaín, Nuñez, Ríos, Gandín, Centurión, Puertas y Depetris como figuras, hoy salvo Nuñez ninguno mostró ser el jugador que queríamos sea por lesiones, falta de pago o mal estado físico.
Se pide confianza a los jugadores. ¿Qué confianza quieren? Si no la merecen, si dentro del campo no hacen ningún mérito para tenerla. Se puede destacar a Assmann por sus grandes tapadas, pero con dolor debo aceptar que falla en los centros. Mareque desde hace rato que aporta sólo en ataque, Pusineri mostró garra, Callelo aire, buen juego y pidió titularidad a gritos ya que tomó la dosis necesaria de banco de suplentes.
Después no se puede destacar nada más. Es fácil criticar a Borghi, total Montenegro no participa y se esconde en los rivales y los encargados de eso no lo cumplen. Ningún entrenador por más bueno que sea sale campeón con once jugadores del montón. Hoy los nuestros están o son así y Borghi no le encuentra la vuelta al problema. Ese creo que es en lo que está errando el entrenador.
Lo que sí me parece necesario es confiar en un proyecto a largo plazo porque si pasa este momento de crisis será más fácil después. También incorporarse bien, porque es ridículo esperar diez fechas o más para tener todos los jugadores al 100%.
Ojalá eso lo tenga en cuenta Comparada. Borghi y sus dirigidos modifiquen el presente y todo salga como esperamos. Entre desastre y gloria hay un paso, se puede darlo o quedarse en la mediocridad. Libre elección. Yo espero que se dé el paso.
Categorías: Opinión | Etiquetas: Independiente, Lanús, Molina, Opinión
La misma sana costumbre de siempre
Una vez más, Independiente le ganó a Racing. Sufrió un poco al f...
El gol de Silvera invita a soñar
Independiente se convirtió en el único escolta de Godoy Cruz tras...
Bonos agotados para el clásico
Los socios agotaron los bonos para las tribunas populares. También se...







