De pie, señores
Otra vez, el sueño Mundial de los argentinos se apaga prematuramente. En un partido en el que la Argentina puso todo, perdió 4-2 ante la anfitriona Alemania por penales y dijo adiós en cuartos. Pero créame, que no hay nada para reclamarle a los muchachos de Pekerman. Demostraron jerarquía y amor propio, pero no tuvieron ese golpecito de suerte que se necesita para ser campeón. De pie y con la frente bien alta jugadores, se perdió con dignidad.

Se pueden discutir los cambios de Cruz y Cambiasso por Crespo y Riquelme, pero créanme, que no vamos a llegar a nada. Faltaban diez minutos, estaba ganado. Pero tanta mala suerte tuvimos que dos minutos después de las modificaciones, aparece Klose y nos manda al alargue, con un equipo pensado para bancar los pocos minutos que quedaban y no para jugar un alargue. Y con peor fortuna que ya no había cambios porque se había ido lesionado justo el mejor atajador de penales de los últimos años, el Pato Abbondanzieri.
Tevez, ENORME. Ayala, espectacular. Mascherano, sobresaliente. El resto también cumplió con creces, pero no se pudo, gente. Se mereció, pero no se pudo.
Queda un sabor agridulce en nuestros paladares porque tuvimos las semis ahi, a dos centímetros de nuestras manos, y ahora los vemos a esos freezers alemanes “festejando” (si esos son festejos) algo que no merecen. Pero así es el fútbol. Por eso lo amamos tanto.
Hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria, dijo alguna vez Borges. Esta es una de ellas.
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