
Esta vez no hay nada para reprochar. Independiente fue superior a Godoy Cruz durante casi todo el partido, sobretodo en el segundo tiempo cuando por momentos lo pasó por arriba al equipo mendocino, pero a pesar de esto no pudo convertir. Es una lástima los dos puntos que se dejan en el camino, pero no quedan dudas que jugando de esta forma son más los partidos que vamos a ganar que los que empatemos o perdamos.
Desde el primer minuto se notaron las ganas que tenía Independiente de ganar el partido. Salió a pisar fuerte en casa del puntero y lo logró. De la mano de un Silvera que se sacó 10 años de encima antes de empezar el partido, el Rojo empezó a apabullar al Tomba. La primer ocasión, y quizás la más clara del primer tiempo, la tuvo Piatti, que luego de hacer un gancho adentro del área y tener todo para meter el pase atrás al Cuqui, decidió pegarle al arco y su tiro se fue bastante desviado. Luego llegaron varias llegadas, entre ellas un cabezazo de Galeano y una corrida oportunista de Gandín que casi termina en gol después de un error de la defensa de Godoy Cruz.
La clave del partido estaba por las bandas, y no tanto por Busse y Mancuello, ya que las actuaciones de estos dos dejaron bastante que desear, sino que por el partidazo que jugaron tanto Vella como Mareque. Lo de Lucas ya es costumbre, pero lo del Tano sorprendió gratamente. Estuvo bien en la marca, pasó muchísimo al ataque, y fue criterioso a la hora de entregar la pelota. Todas cosas en las que estaba en deuda desde que llegó a Independiente. Tanto fue así que casi marca un golazo luego de una linda jugada colectiva, pero a la hora de definir se le nublaron las ideas y su tiro se fue desviado.
En el segundo tiempo el Tolo metió dos cambios de entrada El Patito y Gracián por Mancuello y Busse. Ya el dominio de Independiente era notorio sin ellos dos, y a partir de su ingreso el dominio fue aún más notorio. Rodríguez volvió loca a la defensa con sus endiabladas gambetas por el sector izquierdo, mientras que el Tanito se mostró activo por primera vez y le aporto mucho juego al equipo. Además, estrelló un exquisito derechazo en el palo izquierdo de Ibáñez.
Independiente no paró de atacar en ningún momento, y monopolizó el juego de tal forma que Godoy Cruz no pudo llegar ni una sola vez al arco de Gabbarini durante todo el partido. La ocasión más clara iba a llegar tras un rebote en el área de los mendocinos, cuando Gandin quizo acomodarla de cabeza con el arco vacío, pero su cabezazo se estrelló contra el palo y el arquero la termino encontrando.
Luego de esto todo fue más de lo mismo. El Rojo buscó una y otra vez pero nunca con exito, y se va una vez más hacia Avellaneda con un gusto a derrota. De los 7 puntos que Gallego quería tener se obtuvieron 5, pero al menos queda el consuelo de que esos 5 tranquilamente podrían ser 9, ya que en menor o mayor medida Independiente fue superior a sus 3 rivales.
De a poco las cosas se van a ir dando, es cuestión de aceitar algunas cosas puntuales y de empezar a ligar un poco más. Pero no quedan dudas que este es el camino.